Algo que me gusta mucho son los retazos de telas, colecciono estos pedacitos de género con la intención de hacer algo, algún día... mientras los atesoro.
La calle Independencia, en el centro, barrio viejo de Santiago, congrega una gran cantidad de negocios de telas en pocas cuadras, por lo que ir a buscar telas allí es un placer que además comparto con mi hija Sol, que es Diseñadora de Vestuario.
En la última de estas incursiones encontré diseños de estampados preciosos...


Pero no solo de telas se regocija mi ojo en Independencia, también con algunos fabulosos edificios de otra época, que aunque mal tenidos conservan la belleza arquitectónica de origen.
Cuando era niña soñaba con poder volverme invisible para entrar a las casas y verlas por adentro, conocer como había elegido vivir la gente, los adornos que ponían en sus muros, los muebles que usaban... y aunque ya descarté la invisibilidad como posibilidad, aun quisiera poder entrar a lugares como estos y ver como son, quien vive y como lo hace....
