Leer es de las cosas que me gustan mucho, y tengo la suerte de poder acceder a una buena Biblioteca Pública. Mi memoria no alcanza para recordar los libros que he leído y hace poco empecé a componer fotos con los libros que voy leyendo. Ya antes vez puse alguna acá de forma esporádica, y a veces encuentro fotos viejas de los libros que fui leyendo pero tomada como registro solamente.
En la biblioteca me prestan hasta 4 libros por vez, por 15 días que pueden ser renovables. Este es un grupo que fotografié sin arte, que leí al final del año pasado. La biografía de Alma Mahler me la prestó mi amiga Daniela.
Acá, afortunada de mi, estaba leyendo un manuscrito original, la segunda novela de Hugo Clarke, "La entrevista".
En la hora de almuerzo, si puedo voy al parque cerca del trabajo y también aprovecho de leer.
Leo en el desayuno...
.
..en el momento que se pueda...
... antes de dormir...
... sobre todo en la micro de ida y vuelta al trabajo, pero tomar una foto allí es un desafío mayor!!.
Siendo las 20:00 hrs. del día miércoles 3 de Diciembre...
procedo a iniciar la lectura del libro " Jonathan Strange y el señor Norrell"
de Susanna Clarke.
(con al dificultad de ser un libro de 794 páginas,
prestado por la biblioteca por 15 días,
que el tiempo que dispongo para leer es mínimo,
que pesa 1,300 gr. por lo que acarrearlo en la cartera a diario al trabajo para leerlo en el bus es prácticamente imposible....
Para mi la primavera y verano siempre han sido mis estaciones favoritas, un poco porque soporto mejor el calor que el frío, y mucho por la luz y los días largos, poder vivir el el exterior (aunque solo sea el patio), las plantas que crecen, la variedad de frutas, las vacaciones.... sin embargo este año el verano se me paso de manera rara... me conecté poco con la estación y sus goces, y el Otoño ya esta aquí, y aunque los días aun están luminosos y con bastante calor, ya las tardes y mañanas se sienten frescas. Un Lumbago me tiene en casa estos días, sin poder ir a trabajar y haciendo poco más que dormir con tantos remedios, pero en los momentos despierta he podido darme simples placeres que me tienen reconciliada con el Otoño y deseando vivir esta época más calma e introspectiva.
Una taza de chocolate caliente y panettone de desayuno...
... bellos libros ilustrados, para matizar las lecturas de los con letras....
...Un nuevo tejido a crochet con lana abrigadora, en mi sillón favorito con la cálida luz Otoñal...
Un poco atrasada con la celebración del domingo, quiero compartir las fotos de los regalos hechos y recibidos. Muy entusiasmada con el último trabajo del Taller de Ilustración, le hice a mi mamá un juego de desayuno, un tazón con el poema que mi hermana Ingrid recitaba, desde pequeña, todos los años en homenaje a las Madres y una pequeña fuente para la avena con yoghurt, en la que dibujé flores y declaraciones de amor...
Cuando mis hijos eran pequeños muchos de los regalos que les hacía eran libros ilustrados... ahora la cosa va al revés y son ellos los que me los regalan a mi!!!!
Por supuesto que tiene que ver con mis intereses artísticos y los eligieron buscando bellas y diferentes formas, técnicas y estilos de ilustración... ¡ Para que te inspires! me dijeron mis hijitos.
Mi primer Libro, con mayúscula, me lo regaló mi papá, "Corazón" de Edmundo de Amicis, tenia una dedicatoria preciosa, pero lamentablemente lo perdí... nunca olvidé las historias del libro, la más famosa De los Apeninos a los Andes, que fue la inspiración para la serie de dibujos animados Marco, muchos años después... Mi papá estuvo trabajando en Argentina por dos años cuando yo tenía 12 años, y un verano desde Angol, nuestro pueblito en el sur de Chile, cruzamos la cordillera de los Andes, mamá , mis hermanos y yo, para verlo después de 1 año de separación. Porque soy muy nostálgica de ciertas cosas es que tiempo atrás al ver en una librería de viejo una copia del mismo libro, sin dudar me lo compré... y se lo mostré a papá, quién amorosamente me lo volvió a dedicar!...
Esta es la ilustración del cuento "De los Apeninos a los Andes" que ilustra el encuentro entre Marco que viajó solo desde Italia para encontrase con su madre, que había ido a trabajar a Argentina.
Otras dos bellas ilustraciones de mi segundo "CORAZON"
En el día del libro comparto esta historia y doy gracias a mi padre que me inició en el gusto por la lectura y amor por los libros y con quién comparto muchas más aventuras con letras.
Unas semanas atrás estuve en la feria de antiguedades de la plaza Victória en Valparaíso buscaba un regalo para mamá cuando ví, entre lo libros de segunda mano, los “Cuentos de Pedro Urdemales”. Este era uno de los libro de la colección de Editorial Quimantú de los año 70, que compraba mi padre. Mi historia con este título específico, tiene que ver con ser el primer libro que presté y perdí... aunque no era mió, cuando un profesor me lo pidió prestado fui incapaz, por timidez, de negarme, además yo tendría unos siete años y respeto reverencial por los adultos, y pasó lo pronosticado por mi padre (-los profesores jamás devuelven los libros!-)... jamás me lo devolvió con la consiguiente culpa que me quedó. Con los años perdí más libros, mios y de papá... algunos tan especiales que todavía los siento. Pero ese domingo al verlo, misma edición, misma portada, la alegría por la posibilidad de la reparación me llenó por completo. Traje el libro a casa y este domingo pude “devolverlo” a mi padre... creo que él ni siquiera se acordaba de la historia! Pero le hizo gracia la importancia que tenía para mi el gesto. Luego me declaró que de los libros perdidos en su vida, los que el sentía más eran tres tomos de Educación Sexual que compró recién casado pensando en sus hijos... para cuando llegara el momento de esos temas... y que mamá le prestó a una compañera de universidad (profesora!) y que jamás se los devolvió... frustrando así tan loables intenciones educativas.... algo me hizo “clik” y le pregunté como era la encuadernación de esos libros, respondió que una señora alemana, madre de un amigo, a la que antes se los prestó, y si devolvió! los forró con tela de flores.... ¡eran los libros del arriba! ¡los que nunca pude ver!
Mi padre tenía en un estante, la biblioteca de casa. En lo más alto los libros que los niños no teníamos permiso de ver.... y que yo obediente como era, nunca vi, más que desde lejos. Aún recuerdo con nostalgia la exquisita encuadernación de tela con flores de aquellos que nunca tuve en mis manos. Más abajo los tomos de diferentes temas con acceso restringido, entre ellos los libros de arte, mis favoritos, los que solo podían ser vistos ante la atenta mirada de papá y luego de un ritual casi religioso que comenzaba con el la elección del momento adecuado, lavado de manos, y sobre la mesa limpia y despejada había que seguir las reglas de como pasar las páginas, una a una. Ya en el nivel inferior, y al alcance de la mano, los diccionarios, libros de estudio, enciclopedias, y libros de leer. Muchos de ellos los he ido heredando y son mi tesoro.
Yo adoraba leer, lo que fuera, libros de niños, libros de grandes, revistas propias, de los amigos, las fotonovelas de mis tías, el papel periódico puesto en el suelo después del encerado.... todo. Mis hijos nacieron con la misma afición, y en la última mudanza, hace un año, muchísimas cajas con libros nos complicaron la tarea. Realmente nos sorprendimos de la cantidad de libros que hemos llegado a juntar, ya que mucho de lo que leemos viene de diferentes bibliotecas, de la universidad, municipales y públicas.
En casa tenemos la biblioteca grande, común a todos, y además cada uno la suya en su dormitorio. Libros de arte, ilustrados, especializados, enciclopedias, diccionarios, literatura, y revistas de artesanía, decoración, bricolage...
Adoro las mañanas de sábado y domingo, cuando puedo tomar desayuno leyendo el periódico, sus revistas, suplementos y hasta los catálogos, casi dos horas de letras en papel acompañados de una taza de té: tranquilidad en casa que es puro placer.
Muchas situaciones relevantes y anecdóticas de mi vida se relacionan con este vicio, al que estoy entregada...¡con mucho gusto!